¡El arte también glorifica a Dios!

  1. Introducción

Por medio de este escrito mostraremos que como cristianos podemos hallar a Dios, siendo glorificado, a través del arte moderno, a pesar que el arte moderno sea la mayor representación del anarquismo, humanismo  ateísmo y relativismo, porque Dios es el Creador del Arte, porque Dios le ha otorgado una naturaleza inmutable al Arte,  porque él les ha otorgado el don artístico y la capacidad intelectual a los pintores para que puedan realizar pinturas o esculturas , porque él es el creador de los elementos que utilizan los pintores para llevar a cabo sus obras, porque todo lo creado por Dios es para su gloria y porque el Arte es un medio revelador e epifánico de la existencia de Dios.

  1. El Arte Moderno: Definición,  Ejemplos, Principios Y Características

 

  1. Definición.

¿Qué es el Arte Moderno? El Arte Moderno puede definirse de forma política, de modo filosófico,  de guisa artística y de manera histórica.

La primera definición atiende al espectro político, por la vinculación entre el Anarquismo y los principios de este como ideales fundamentales del Arte Moderno.

El Arte Moderno o Post-Moderno puede definirse como aquel cuyos propósitos son anarquistas, ya que procura conseguir una libertad humana y completa que implica la transformación de todas las leyes y las normas, debido a que estas son consideradas como una prisión de frustración, como afirma H.R. Rootmaker: “El arte moderno, en sus formas más coherentes, plantea un interrogante frente a todos los valores y principios. Sus propósitos anarquistas de conseguir una libertad humana completa transforma todas las leyes y normas en los muros de una terrible prisión de frustración” (Rootmaker, 2002, pág. 202).

Según la definición precitada, podemos observar que el Arte Moderno procura una supuesta libertad humana, que consiste en la ausencia de cualquier autoridad, sea esta Estatal o normativa, conllevando a un desagrado por Dios.

El Arte Moderno es anarquista, porque por más que intente esclarecer su posición como una “reformulación” de principios y valores, su objetivo final parece concluir en la ausencia de cualquier autoridad, aunque debemos recordar que el Anarquismo es exactamente una ausencia de autoridad, como afirma El Diccionario Teológico: “Rechazo consciente y sistemático de cualquier principio de autoridad. Esta doctrina, que recibe también el nombre de anarquía, no es más que una bien tramada falacia, por estar todos los seres morales del universo sometidos a un determinado código de autoridad” (Andrade, 2002, pág. 42).

El anarquismo político puede entenderse como aquella posición ideológica que sostiene la abolición del Estado y del elemento Estatal-Gubernamental, como expone el Dr. Pablo Deiros:

Es la teoría que preconiza la abolición del Estado y la constitución de una sociedad libre de obligaciones estatales. El anarquismo desecha como mala y tiránica toda forma de gobierno, ya sea la monarquía, la república, la dictadura, la democracia y hasta la democracia socializada. Su objetivo es la completa desaparición del Estado y del gobierno, en cuyo lugar se implantará una libre reunión de individuos y grupos no forzados por ninguna organización, sin ley escrita, ni policía, ni clase militar ni tribunales, ni cárceles (Deiros, 2012, pág. 235).

Decimos que a la larga la ausencia que procura el Anarquismo, contenido en el Arte Moderno, va más allá de lo institucional o gubernamental, como es el caso de la figura del Estado, porque la sola concepción de Dios como ser superior o ser supremo incluye, en gran medida, una autoridad o superioridad.

Otra razón sería que toda autoridad es establecida por Dios, como lo plantea el Apóstol Pablo, en la Epístola a Los Romanos (13:1-2): “Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. 2 Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación” (Varios, 1997, pág. 1501).

No podemos hablar de Arte Moderno sin tener que mencionar al Anarquismo político, es decir no podemos hablar de Arte Moderno sin referirnos a la deshonra de Dios y el orden que Él ha establecido.

Podemos definir, de igual manera,  al Arte Moderno bajo un matiz filosófico o ideológico, en el sentido que este responde a los principios humanistas de la Edad Moderna, asumiendo Humanismo como una visión antropocéntrica de la vida, como afirma El Diccionario Teológico: “En el campo filosófico, se interpreta el humanismo como la valorización del hombre como la medida de todas las cosas. Desde esta perspectiva, se vuelve Dios perfectamente innecesario, ya que se pone al ser humano como si fuera el centro de todo el universo” (Op.Cit., p.186).

El Arte Moderno no considera que el valor absoluto sea Dios, sino el ser humano. No le preocupa en lo más mínimo la existencia de Dios, es más, Dios es considerado como una elaboración humana.

Antes de dar algunos ejemplos, creemos conveniente aclarar que los filósofos o sociólogos que citaremos no constituyen la base precursora del Humanismo, pero sí la máxima expresión del mismo.

Además, con los pensamientos de los humanistas que presentaremos procuramos elaborar una definición adicional del humanismo, pese a que ya hemos presentado una.

Nuestro primer ejemplo será Augusto Comte, Comte, quien es considerado como el padre de la Sociología, consideraba que Dios no existía y que el Dios de los cristianos debía ser sustituido por la humanidad, como plantea el Dr. Antonio Cruz: “Dios no existe. Según Comte, el Dios de los cristianos tenía que ser sustituido por otra divinidad más importante: la propia humanidad” (Cruz, 2001, pág. 479).

Otro ejemplo es el pensamiento de Carlos Marx, porque él consideraba que tanto Dios como la Religión, en su generalidad, son construcciones humanas que por sí solas desaparecerán, como afirma el Dr. Cruz, en cuanto al pensamiento de Marx: “Dios es una construcción fantástica de la mente humana. La religión es el opio del pueblo y aliena al ser humano pero cuando se eliminen las causas sociales que la originan, desaparecerá por sí sola” (Ibíd., p.481).

Otro humanista al que queremos traer a colación es al padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud.

Para Freud, Dios es una entelequia humana, una figura paternalizada que requiere el ser humano para sentirse protegido o amparado, como establece el Sociólogo Antonio Cruz: “Dios no existe, es una mera ilusión humana. Una proyección alienada de la figura paterna al que se le atribuirían los papeles de protector idealizado y de represor odiado”  (Ibíd., p.482).

El Humanismo, ínsito a los principios que inspiran al Arte Moderno, establece la inexistencia de Dios, la sustitución de Dios por la Humanidad per se y Dios como figura elaborada por el hombre para sentirse protegido.

El Arte Moderno y sus principios consideran al Humanismo como principal fuente de inspiración, y este a su vez plantea que Dios no existe, que Dios es una elaboración humana, y que Dios debe ser sustituido por la Humanidad.

Está más que claro el por qué el Arte Moderno, en su concepción filosófica y humanista, es contraproducente a Dios y a su glorificación, pero consideramos que debemos plantear lo explícito, pese a su notoriedad.

El ateísmo del Humanismo es reprochado en la Divina Revelación de Dios, es decir Las Escrituras, al establecer que el hombre de pecado se opone a todo lo que se llame Dios (2 Ts. 2:3-4).

Hasta ahora la concepción política y filosófica del Arte Moderno resulta en enemistad con Dios, porque es anarquista, se revela contra el orden de Dios, y porque es atea, supone la sustitución de Dios por la Humanidad.

En otras palabras, el ideal del Arte Moderno goza de una total deshonra hacia Dios, ni cree que existe y si existiese se revelaría contra Él.

El Arte Moderno, o Post-Moderno, puede definirse por sus atributos artísticos como aquella representación que busca reflejar lo que el pintor desee expresar y que no intenta manifestar lo que se capta en la realidad física (Groothuis, 2000, pág. 245).

Este arte no se preocupa por mostrar con detalle y exactitud lo que se ve, por ejemplo, en la naturaleza, ya que su objetivo es demostrar un conjunto de signos, marcas, círculos o cualquier figura geométrica, como mucho, que para el autor tienen un sentido, aunque en algunas ocasiones ni para el autor tienen relevancia, es decir un arte sin sentido y subjetivo.

La última definición que deseamos plantear es la histórica, el Arte Moderno se considera como una renovación artística entre finales del siglo 18 y principios del siglo 20 (Anónimo, s.f.).

Podemos agregar a la definición histórica que el Arte Moderno inició con el realismo, continuó su desarrollo con el impresionismo, y se materializó con el expresionismo y el dadaísmo, como afirma Richard Ramsay: “El primer paso hacia el arte moderno era el realismo. Los realistas pintaban «los hechos». (Goya, La ejecución de los españoles por los franceses). El Segundo paso hacia el arte moderno fue el impresionismo. Ellos pintaban lo que veían, no como hechos sino como sus propias impresiones subjetivas (Renoir, Le Moulin de la Galette). Los últimos pasos hacia el arte moderno fueron el expresionismo y el dadaísmo” (Ramsay, 2011, pág. 119).

Además, el Arte Moderno se considera como una renovación que forma parte de la cosmovisión Moderna o Post-Moderna, ya que en la generalidad de las situaciones, el arte refleja los principios y la cosmovisión que una sociedad sustenta como verdad.

En síntesis, podemos definir al Arte Moderno como una expresión de las artes plásticas, que se entiende como renovación artística del siglo 18 y 20,  que tiene sus orígenes en el realismo, impresionismo, dadaísmo y expresionismo, que es ideológicamente anarquista, atea, y  que ante todo procura la sustitución de Dios por la Humanidad, conllevando a la deshonra hacia Dios.

  1. Ejemplos.

Algunos ejemplos del arte que hemos estado definiendo son los siguientes: Paul Klee y su Romanticismo Frío,  Kandisky y su Im Blau.

A través de los mismos, pretendemos ejemplificar lo que hemos alegado en la parte A de este escrito, es decir la definición del Arte Moderno bajo un matiz político, filosófico, artístico e histórico.

Paul Klee y su Romanticismo Frío nos trata de mostrar, a través de su arte, la creación, el bien y el mal, pero no bajo una cosmovisión cristiana, porque la cosmovisión que emplea en su arte es Nihilista y totalmente mística, como plantea Rootmaker:

Su arte era un «romanticismo frío»—como él mismo lo denominaba—, una especie de misticismo que pretendía representar lo que está detrás, encima y debajo de la superficie de las cosas: las fuerzas de la creación, el cambio y la destrucción, el bien y el mal. Se trataba de una especie de misticismo cosmológico, o más bien cosmogenético: preocupado por el desarrollo, por las fuerzas evolutivas tras la realidad. Pero no lo buscaba en un Dios trascendente; en este sentido, el misticismo de Klee es nihilista. (Rootmaker, 2002, pág. 176).

Pero, ¿Qué relación tiene esto último con la definición que hemos dado del Arte moderno? Dijimos que el Arte Moderno es ateísta,  o nihilista,  y humanista, y resulta que son estas mismas palabras las que se encuentran de forma inherente, al arte de Klee.

En otras palabras, el arte de Klee nos ejemplifica el núcleo ideológico que hemos estado describiendo y argumentando.

Los motivos por los que consideramos dicha tesis, se dan por la significancia relativa con que Klee, y otros pintores, deseaban mostrar en sus obras. Decimos relativa, porque lo descollante de las obras del Arte Moderno se da en la interpretación que el pintor le da a su obra, y puede ser que en algunos casos la pintura sea un desastre, pero tiene sentido  y belleza para su autor, y quizás para algunos cuantos.

Es en este aspecto en donde hallamos el relativismo humanista, ateo y anárquico del Arte Moderno, porque es el pintor, es decir el hombre, y su pintura. No existen valores, órdenes preestablecidos ni deidades supremas que limiten a la razón humana, sino el hombre y las ideas que desea plasmar a través del pincel.

Para el Arte Moderno, no se necesita cumplir con modelos o paradigmas, sino con los deseos e intereses individualistas y particulares de cada quien.

Una vez argumentado sobre el Romanticismo Frío de Klee, que de frío no tiene mucho, mas de relativo sí,  corresponde ejemplificar lo que hemos dicho en  Kandinsky y su Im Blau.

En su obra, Im Blau, Kandinsky nos muestra que el centro de la misma estuvo integrado por una deidad, quizá una madona o Cristo, pero que luego el hombre ocupó dicho lugar, posteriormente fue la geometría y finalmente la geometría se mantuvo, pero esta era vista como irracional, como dice Rootmaker: “Mirando el cuadro vemos que, donde en siglos anteriores había estado la Madona—en el centro del cuadro—o posiblemente Cristo, o un santo, representando elevados principios de la realidad, o donde, posteriormente, el hombre representaba alegóricamente a algún dios o diosa de la antigüedad, ahora estaba la geometría. La geometría era el principio básico de la realidad, pero una geometría irracional, extraña y enigmática, como un ritual esotérico misterioso” (Rootmaker, 2002, pág. 180).

El Im Blau de Kandinsky nos enseña el Humanismo imperante en la sociedad y la cosmovisión antropocéntrica de la misma, ya sea que él sustente este humanismo o no, su representación artística nos demuestra como el Arte Moderno es, netamente, humanista, porque en la obra del mismo se entiende que el lugar, que algún momento ocuparon las deidades, fue reemplazado por la adoración a la naturaleza, virtud, sencillez y supuesta simpleza humana.

Se ha definido el concepto de Arte Moderno abarcándolo desde una perspectiva política, ideológica, artística e histórica.

Además, se ha ejemplificado lo alegado a través del Romanticismo Frío de Paul Klee y el Im Blau de Kandinsky, pero para concluir esta sección creemos necesario resumir lo que hasta ahora hemos escrito, a través de las principales características y principios que hallamos en el Arte Moderno. Veamos.

  1. Principios Y Características.

Hemos descrito y ejemplificado un Arte anárquico, humanista, subjetivista, ateísta, y amoral.

Estos epítetos o adjetivos del Arte Moderno, más que llanas descripciones, son los principios que conducen el funcionamiento del mismo.

Hemos aclarado que es anárquico, porque su objetivo es la demostración de la liberación del hombre, con respecto a todo orden preestablecido, pero que esta idea de la disolución Estatal y gubernamental, se opone a la noción de Dios como el Ser Supremo que designa las autoridades del orden jurídico.

Hemos alegado que el Arte Moderno es humanista, por cuanto su cosmovisión es antropocéntrica, por cuanto desea la subrogación de toda deidad por el hombre, por cuanto considera, de manera individualista, que el hombre debe concentrarse en su propia esencia,  por cuanto cree, vehementemente, en la benevolencia de la naturaleza humana, y por cuanto confía, unilateralmente, en la razón humana.

Hemos dicho que el Arte Moderno es subjetivista, porque considera que no existen valores absolutos o supremos.

Entiende que el significado de una obra se determina según la intención y la belleza que el autor haya visto en la misma al momento de crearla, en otras palabras la objetividad en la simetría y  en la precisión de las figuras geométricas es relativa y carecen de valor, hasta que un individuo les dé una importancia o significado.

Por último, dijimos que es ateísta y amoral, porque no cree en valores objetivos, sino en virtudes subjetivas. Esta apreciación ideológica la extrapola al ámbito religioso y el resultado es el ateísmo y la carencia de moralidad (amoralidad).

Alguna pregunta que puede estar merodeando en el pensamiento de nuestros lectores podría ser, ¿No se supone que este escrito debía demostrar que Dios es glorificado a través del Arte Moderno? ¿Cómo se supone que se pueda sustentar tal tesis si el Arte Moderno es anárquico, ateo, humanista, subjetivista y amoral? Ello nos competerá demostrar en la siguiente sección.

III.             ¡El Arte También Glorifica A Dios!

En esta sección veremos que, el Arte como creación de Dios,  nos demuestra que Dios es glorificado a través del  Arte Moderno, pese a sus influencias ateas, anárquicas, subjetivistas y amorales, porque Dios es el Creador del Arte, porque Él les ha otorgado el don artístico y la capacidad intelectual a los pintores para que puedan realizar pinturas o esculturas , porque él es el creador de los elementos que utilizan los pintores para llevar a cabo sus obras, y porque el arte, y todas sus facetas históricas,  es un medio epifánico que testifica sobre la existencia de Dios.

  1. El Arte Como Creación de Dios.

Dios es glorificado a través del Arte Moderno, pese a su base ideológica, porque Él es el creador del Arte en general, incluyendo el Antiguo, Medieval, Moderno y Contemporáneo.

El Arte forma parte de la creación de Dios, y debido a este detalle, las artes plásticas no le pueden desagradar, porque el valor objetivo que Dios le ha otorgado impide que el Arte pueda utilizarse como un mecanismo que le deshonre.

El valor que se le ha configurado al Arte trasciende por encima de los intereses ideológicos que los pintores deseen mostrar a través de las Artes Plásticas, porque el Arte  seguirá siendo Arte per se, no importando la finalidad que se le quiera dar.

El Arte no podrá mutar o cambiar en cuanto a su valor o esencia, mas si en la finalidad que se le quiera dar, porque Dios ha establecido dicha significación.

¿Acaso puede un pintor cambiar la esencia del Arte? No, podrá cambiar la finalidad y la modalidad que se emplean para expresar el Arte, pero no la naturaleza, que ínsitamente posee el Arte.

Otro aspecto sobre el Arte como creación de Dios, sería que el Arte no puede tener otra finalidad que la glorificación de Dios, porque toda la creación de Dios está configurada para que Él sea honrado y alabado (Salmo 148).

Resulta interesante que los instrumentos y los elementos que los pintores, o escultores, utilizan proceden de la riqueza natural, es decir la materia prima que Dios ha creado.

No importando la idea o la postura que se desee mostrar, todos los pintores, desde el más ateo hasta el más cristiano, utilizará los recursos que la naturaleza brinda, ya que sin la materia prima no se pudieran realizar pinceles, lienzos o pinturas.

Ahora bien, con esto no estamos exaltando a la “Madre Naturaleza”, sino expresando que todo tiene una causa y un efecto.

En este caso, la causa es Dios y el efecto es la naturaleza, de la que dependen los pintores para la elaboración de sus instrumentos, en otras  palabras expresamos al Creador De La Naturaleza, mas no a la denominada “Madre Naturaleza”.

Ante lo que hemos visto hasta ahora, ¿Puede el Arte Moderno deshonrar a Dios, pese a su ideología anarquista, ateísta, subjetivista y humanista?  Creemos que no, porque el Arte en su generalidad, y en este caso el Arte Moderno, es creación de Dios, porque Dios le ha otorgado una naturaleza al Arte que ningún pintor, por más ateo y humanista que sea, podrá cambiar, y porque los elementos que utilizan los pintores para sus obras proceden de la materia prima que Dios, en su soberanía, ha creado.

En síntesis, podemos alegar que el Arte Moderno no deshonra a Dios, pese a la base ideológica precitada, porque Dios es el creador del Arte y de los elementos que se emplean en el mismo, y porque el valor que Dios le ha otorgado, que por cierto es un valor cuyo objetivo es la glorificación Divina, jamás podrá ser alterado por un pintor y sus pretensiones ideológicas.

  1. El Don Artístico.

¿Puede un pintor elaborar una obra de arte sin tener la necesidad de emplear el don que Dios le ha otorgado para ello? ¿Puede el escultor utilizar su raciocinio sin tener que preguntarse de donde proviene el razonamiento que le otorga la creatividad que luego plasmará en la escultura? Claro que no.

El Arte no es solamente creado por Dios, Él también otorga el don para pintar y el raciocinio que permitirá el surgimiento de la creatividad.

La razón por la que el Arte, como don de Dios, impide que las Artes Plásticas, y en este caso el Arte Moderno, deshonren a Dios, pese a su fundamento ideológico ya descrito, reside en que tal don ha sido configurado por Dios para que a través de su uso, Él sea el único glorificado y honrado.

Hallamos una valiosa lección, no importa cuánto traten de maldecir o blasfemar a Dios a través de las simbologías e ideologías adheridas al Arte Moderno, desde principio hasta fin, Él será honrado y glorificado, porque utilizan el don que Dios les ha conferido.

Simplemente son necios inmersos en su terquedad, son tercos cuya necedad los ha enceguecido y no les permite ver la subjetividad de lo que alegan, pero más que necios o tercos, son pecadores que no se dan cuenta que son instrumentos que Dios utiliza cuando Él así lo desea (Varios, 2010, pág. 8).

¿Puede el Romanticismo Frío de Paul Klee y el Im Blau de Kandinsky deshonrar a Dios? No, porque ellos, por más que procuren expresar anarquía, amoralidad y Nihilismo, demuestran el don artístico que Dios les ha otorgado, demuestran la magnitud del don con que Dios, en su misericordia, les ha dotado. Recordemos que los pintores, en esta oportunidad los del Arte Moderno, le pueden dar una finalidad a lo que Dios ya ha creado, pero jamás cambiar la naturaleza que Él le ha otorgado.

Otro aspecto consiste en que este don, por más aberrante que sea la finalidad que se le quiera dar, tiene una finalidad,  glorificar y honrar a Dios.

Deseamos aclarar que al decir esto decimos que por más corrupta que sea la finalidad y la valorización que el hombre le quiera dar al Arte, en este caso el Arte Moderno, Dios ya ha determinado el valor y la naturaleza que tendrá el Arte, glorificarle. Por cuanto todo lo que Él crea tiene como fin su glorificación.

  1. Las Artes Plásticas, Según La Cosmovisión Cristiana.

La última razón por la cual creemos que el Arte Moderno, pese a su fundamento ateo, relativista, subjetivista, humanista y amoral, la hallamos en el Arte como Revelación General de Dios.

Consideramos que debemos definir Revelación General antes de entrar a justificar las razones por las que el arte, como parte de la misma, nos demuestra que el Arte Moderno glorifica a Dios, pese a su base ideológica.

La Revelación General puede definirse como la epifanía que testifica, de forma universal, la existencia de Dios, debido a que da a conocer la providencia de Dios y el conocimiento incompleto,  pero suficiente, de la ley de Dios a través de la conciencia, como explica J.I. Packer: “Afirma también que la bondad de este Creador se hace evidente en su generosa providencia (Hechos 14:17; cf. Romanos 2:4), y que al menos algunas de las exigencias de su santa ley son conocidas por la conciencia de todos los seres humanos (Romanos 2:14–15), junto con la incómoda certeza de un juicio retributivo al final de todo (Romanos 1:32). Estas evidentes certezas constituyen el contenido de la revelación general” (Packer, 1998, pág. 21).  Ahora veamos una definición menos descriptiva y más directa.

La Revelación General es sinónimo de la ley de Dios inscrita en la conciencia de cada ser humano, que impide que un pecador pueda justificar sus iniquidades basándose en el desconocimiento de Dios, debido a que Éste se revela a través de su creación (Romanos 1:20; 2:14-15).

La Revelación General de Dios puede entenderse como la comunicación o la epifanía deliberada que Dios expone de sí mismo a todas las personas, a través del tiempo y el espacio, como afirma Millard Erickson: “La revelación general es la comunicación de Dios sobre sí mismo a todas las personas, en todos los tiempos y en todos los lugares” (Erickson, 2008, págs. 177-178).

 Retomando el punto controvertido, el Arte Moderno no deshonra a Dios, porque este es un medio que Dios utiliza para su honra. Dios no es deshonrado a través del Arte Moderno, sino todo lo contrario.

El Arte, en este caso moderno, es creación de Dios y Él le ha dado un valor ínsito a su naturaleza, pese a la finalidad que se le quiera dar.

Al valor al que nos referimos es su glorificación, pero deseamos agregar en esta sección que el valor del Arte, en esta oportunidad Arte Moderno, se entiende como mecanismo de la Revelación General que expresa la existencia de Dios.

El Arte Moderno glorifica a Dios, porque esta, al igual que cualquier arte, manifiesta la existencia de Dios, porque Dios ha creado el Arte y es Él quien le ha dado el valor que posee, y debido a esto, el Arte es un medio que refleja el poder y la soberanía del Creador del cielo y la tierra.

Cuando un pintor elabora una obra de arte, por más que sus intenciones sean ambiguas y subjetivas, demuestra un residuo de la imagen y semejanza con la que fue creado, pese a que dicha imagen se encuentre corrompida por el pecado.

El hombre, debido a su bancarrota espiritual, puede asumir que el Arte Moderno es un mecanismo que expresa sus ideologías, pero se equivoca. Creemos que se equivoca, porque el Arte, ya sea antiguo, medieval, moderno o contemporáneo, no es un mecanismo que sirva a los paupérrimos deseos e intereses del hombre, sino a la exposición de la existencia de Dios.

Lo que hasta ahora hemos alegado no es ni más ni menos que una cosmovisión cristiana sobre el Arte, y porque este honra a Dios, pese a la finalidad que se le quiera dar o pese al fundamento sobre el que se quiera cimentar.

Decimos que es una cosmovisión cristiana, porque tiene como centro las Sagradas Escrituras, porque admite la preponderancia soberana de Dios en todo aspecto de la vida, en este caso el Arte, y porque hemos admitido a Dios como creador de la materia.

Para dar por terminada esta sección, deseamos afirmar que el Arte, en este caso el Arte Moderno,  también glorifica a Dios, pese a ser la mayor expresión del anarquismo, relativismo, subjetivismo, ateísmo y humanismo, porque Dios es el creador del mismo, porque Dios es el configurador axiológico del mismo, y porque Dios utiliza el arte como medio epifánico para testificar sobre su existencia.

  1. Conclusión.

No deseamos agregar detalle alguno, porque estamos convencidos que a través del mismo hemos evidenciado que como cristianos podemos hallar a Dios, siendo glorificado, a través del arte moderno, a pesar que el arte moderno sea la mayor representación del anarquismo, humanismo  ateísmo y relativismo, porque Dios es el Creador del Arte, porque Dios le ha otorgado una naturaleza inmutable al Arte,  porque él les ha otorgado el don artístico y la capacidad intelectual a los pintores para que puedan realizar pinturas o esculturas , porque él es el creador de los elementos que utilizan los pintores para llevar a cabo sus obras, porque todo lo creado por Dios es para su gloria y porque el Arte es un medio revelador e epifánico de la existencia de Dios.

Bibliografía

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